domingo, 20 de junio de 2021

Economía circular: descubre lo que es antes de que sea demasiado tarde

 

Economía circular: descubre lo que es antes de que sea demasiado tarde

  • El sistema que pretende salvar el planeta
Foto: Dreamstime

En 2018 se dio la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera más alta en 3 millones de años. Diecisiete de los dieciocho años más cálidos de la historia han ocurrido en los últimos 20 años, según la NASA. Actualmente, 800 millones de personas están en peligro por culpa del cambio climático. Solo estos tres datos deberían ser motivo suficiente para entender una cosa: es imprescindible un cambio.

En este caso, el problema no es del capitalismo, como muchas personas podrían llegar a pensar. La realidad es que cualquier otro sistema se vería envuelto en la misma circunstancia. Y es que el verdadero problema radica en el sistema productivo. Solo 20 empresas contribuyen al calentamiento global con el 35% de las emisiones mundiales de dióxido de carbono y metano, según The Guardian. Solo cinco compañías fabrican la cuarta parte del plástico no reutilizable de todo el planeta, atendiendo a los datos de Minderoo Foundation.

En este sentido, la respuesta más sencilla sería culpar a estas empresas y castigarlas. Sin embargo, también habría que señalar a todos los consumidores que propician estas prácticas de las compañías. Toda esta tendencia hacia la destrucción del planeta responde a una cosa: la economía lineal.

Sí, vivimos en un mundo en el que el sistema productivo se basa en el 'compra y tira'. Empresas extraen materias primas, las refinan y las convierten en materiales que, posteriormente, servirán para fabricar un producto que después se venderá y, por último, se desechará. Un proceso que se repetirá tantas veces como demanden los consumidores.

El problema no solo está en todos los productos que se desprecian una vez acabada su vida útil, sino que también generamos una cantidad masiva de desechos y vertidos contaminantes en cada una de las partes del proceso. Residuos que van a parar a los ríos, lagos y mares del planeta.

Coca-Cola, PepsiCo, Nestlé y Unilever son responsables de más de 500.000 toneladas de residuos plásticos al año en seis países en desarrollo, lo suficiente para cubrir la superficie de 83 campos de fútbol todos los días, según un informe elaborado por la ONG británica Tearfund.

Por otro lado, todas estas materias primas son finitas: una vez se acaben no volveremos a disponer de ellas. De 60.000 toneladas de materias primas extraídas en un año, la mitad no se regeneran, según datos de la Fundación Cotec. Es decir, este sistema productivo tiene los días contados. Hay que plantearse cómo generar un sistema diferente que atienda tangencialmente este problema.

La economía lineal es un problema tanto para empresas como para consumidores

Es fácil llegar a la conclusión de que es imposible solucionar este problema sin perjudicar a una de las partes. Las empresas podrían perder mucho dinero o, incluso, los clientes no querrían cambiar sus hábitos de consumo.

Pero, ¿y si ambas partes pudieran salir beneficiadas con el cambio?. La realidad es que tanto las compañías como los consumidores pierden mucho dinero en el sistema actual de economía lineal. Todos estos procesos que realizan las empresas para llegar al producto final son extremadamente caros y, en consecuencia, encarecen sustancialmente el precio que va a pagar el consumidor. El Índice de Precios de Consumo (IPC) ha aumentado un 3.744% en 60 años, según el INE.

Este problema ya es un tema de debate en la Unión Europea, que es consciente de que este cambio tiene que llegar y está cimentando las bases para que así sea. La solución que los expertos proponen es una transición hacia un modelo de producción y consumo diferente: la economía circular.

¿Qué es la economía circular?

Partiendo de la base de que aumenta la contaminación y disminuyen las materias primas cada vez que se fabrica un producto, y que cada vez que se compra uno de estos bienes acaba convirtiéndose al final de su vida útil en un residuo, ¿qué se podría cambiar para frenar la contaminación y bajar el precio de los productos?

La economía circular atiende a este problema y aporta una solución: no solo reciclar, sino reutilizar las materias primas. ¿Qué significa esto? Llevar a cabo una transición hacia un modelo productivo que vuelva a utilizar los materiales con los que ha fabricado el producto.

Aquí aparece el primer problema para las empresas: "¿cómo puedo disponer de estos materiales si ya no dispongo del bien que he vendido?". Alquilándolo. Puede parecer extraño pero no es tan raro.

En 2005, las ventas de DVD en Estados Unidos alcanzaban los 13.900 millones de euros, según datos de la auditora Nash Information Services. En 2018, solo alcanzaron unos 1.870 millones de euros. Esta extraordinaria caída de las ventas se debe a la aparición de ciertas compañías que te permitían no tener que pagar para poseer una película, sino pagar un catálogo mensual para ver cuando y donde quieras cualquier serie o largometraje por un precio mucho más asequible que el que supondría tener que comprar todas las cintas. La empresa que revolucionó este mercado era Netflix. Hoy en día, nadie ve extraño este tipo de consumo.

En 2006, otra compañía pensó que todas esas personas que no tienen coche y necesitan desplazarse a otra ciudad también tenían derecho a poder hacerlo sin tener que pagar grandes cifras por un transporte público. Esta empresa decidió que la mejor manera para solucionar este problema, y de paso contaminar menos, era poner a estas personas en contacto con otras que tuviesen coche y fuesen al mismo destino. Esta compañía era BlaBlaCar, una empresa que actualmente está valorada en más de 2.000 millones de dólares.

Estos dos casos no son ejemplos de economía circular, pero sí que describen a la perfección la tendencia de los consumidores a la desposesión. Esto es lo que tienen que tener en cuenta las empresas para llegar a un modelo productivo mejor.

La economía circular propone que la empresa alquile el producto al consumidor en lugar de vendérselo. De esta manera, el bien siempre va a ser propiedad de la compañía.

Atendiendo al ejemplo de un automóvil, la empresa fabricaría el coche como hasta ahora venía haciéndolo, solo que ahora se lo 'alquilaría' ad infinitum al cliente. A fines prácticos, el consumidor estaría comprándolo por un precio fijo, solo que al final de su vida útil, en lugar de tirarlo y convertirlo en otro residuo contaminante, se devolvería a la empresa.

Pero, ¿quién sale ganando con este cambio? ¿Y si la empresa fabricase 'automóviles mejorables'? Es decir, si la compañía fabricase un coche al que se le pudiesen implantar mejoras, el cliente no tendría que comprar otro cuando dejase de funcionar, llevaría el coche a la empresa y está le instalaría un motor nuevo. No obstante, las personas también quieren estar a la última moda con el diseño exterior del coche. ¿Y si la fábrica pudiese cambiar el chasis fácilmente por otro más moderno? También podría cambiar el antiguo y obsoleto sistema de sonido por otro de última generación.

Solo hay que imaginar este modelo con cualquier tipo de producto: un teléfono móvil, una televisión, un ordenador, incluso la ropa. "En España, están surgiendo propuestas de suscripción para alquilar ropa de manera periódica en vez de comprarla. Una opción muy interesante para prendas que quizá solo se usen durante un tiempo limitado, como sucede con la ropa para niños o para embarazadas", explican los expertos de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).

De esta manera, el precio del producto podría ser notablemente más barato, ya que la empresa no tendría que fabricar otro producto nuevo. No obstante, las empresas podrían llegar a pensar que a ellos no les beneficia en nada vender menos productos y, encima a menor precio.

La realidad es que al no tener que fabricar tantos bienes estaría ahorrando una suma importante tanto en la extracción de las materias, como en la refinación de estas y en la posterior fabricación del producto. Y, además de ello, estaría evitando contaminar el planeta en cada uno de estos procesos, ahorrándose además el pago de impuestos ligados a la contaminación.

Pero todavía queda por responder la pregunta de por qué alquilar el producto en lugar de comprarlo. Una vez implantado este modelo de economía circular en la empresa, ésta solo se tendrá que preocupar de fabricar las mejoras que se le harán al producto, como un chip nuevo o una interfaz más moderna. De esta manera, volviendo con el ejemplo de los automóviles, cada vez que el cliente dejase el coche en la fábrica para implantarle una mejora, como un motor nuevo, la empresa podría utilizar los materiales del antiguo para fabricar más productos o, en el caso de no poder reutilizarlos en el negocio propio, venderlos a otras compañías que sí pudiesen volver a utilizarlos. Así, la empresa volvería a estar ahorrando costes de producción y, además, reduciendo la contaminación.

Los Gobiernos fomentan la implantación de estos modelos en las empresas

"Una Europa que utilice eficazmente los recursos", esta era una de las siete iniciativas que formaban parte de la estrategia Europa 2020 que pretende generar un crecimiento inteligente, sostenible e integrador. Actualmente, es la principal estrategia de Europa para generar crecimiento y empleo, con el respaldo del Parlamento Europeo y el Consejo Europeo.

El Mecanismo de Recuperación, Transformación y Resiliencia – NEXT GENERATION se ha diseñado bajo cuatro pilares fundamentales de la economía circular, entre el que se encuentra el Pacto Verde, que tiene como objetivo cambiar el sistema energético y dotarlo de una producción más eficiente, empleando material reciclado y menos contaminante.

En España, por ejemplo, este año ha entrado en vigor la Resolución TES/3250/2020, de 10 de diciembre, por la que se aprueban las bases reguladoras de subvenciones para proyectos de fomento de la economía circular.

Cada vez hay más empresas que se han sumado a este modelo. La empresa guipuzcoana, Eko-rec, produce componentes de automoción y láminas para bandejas del sector alimentario a partir de residuos de PET (Politereftalato de etileno), material plástico con el que se fabrican la mayor parte de las botellas de agua y refrescos. La empresa Zicla usa, para la fabricación del separador de carril bici ZEBRA, los procedentes de reciclaje de cable eléctrico fuera de uso. A través de una tecnología que ha desarrollado Rebattery, una pyme de Gipuzkoa, puede alargarse la vida útil de las baterías de coche. Desde hace más de 40 años, la empresa WAT está especializada en la fabricación y refabricación de sistemas de dirección. Los productos refabricados se venden al mercado con las mismas condiciones y garantías que los productos nuevos, lo que permite hablar de remanufactura, y no de productos reparados o de segunda mano.

Pero, para imponerse, este sistema necesitará del apoyo de todas las partes: Gobiernos, empresas y consumidores. Muchas compañías a nivel mundial ya se han sumado a esta iniciativa gracias a la ayuda de las Administraciones y del apoyo de sus clientes.

Cuando la emoción se apodera de la razón: FOMO y FUD, los elementos que influyen a la hora de invertir en criptomonedas

 

Cuando la emoción se apodera de la razón: FOMO y FUD, los elementos que influyen a la hora de invertir en criptomonedas

  • FOMO hace referencia al impulso por quedarse fuera de una inversión
  • FUD, cuando alguien intenta sembrar la duda sobre la viabilidad de un proyecto

  • "La clave del éxito comercial es la disciplina emocional. Si la inteligencia fuera la clave, habría mucha más gente ganando dinero comerciando", es una frase de Víctor Sperandeo, famoso trader de Wall Street y, entre otros trabajos, autor de libros sobre negociación. En esta línea piensa también Ray Dalio, multimillonario y uno de los mayores gestores de fondos de cobertura, al creer que "al controlar tus emociones empiezas a ver cosas a un nivel superior".

    En el mundo de los mercados, existen múltiples emociones, sentimientos o impulsos, más allá del miedo, la codicia o la impaciencia, que en cualquier momento pueden presentarse cuando alguien se enfrenta a ellos. Por esto, es imprescindible mantener la cabeza fría cuando se decide invertir. "Los mercados financieros están diseñados para transferir dinero del impaciente al paciente", reza una de las célebres frases de Warren Buffet. 

    Con todo esto, existen dos conceptos que pueden aplicarse al ámbito de las inversiones, como sucede a menudo con las criptomonedas, o también en la economía o en cualquier faceta de la vida. El primero de ellos es el, FOMO (Fear Of Missing Out, es decir, "miedo a perdérselo" o "miedo a dejarlo pasar") y el segundo es el FUD (Fear, Uncertainty and Doubt, en español, "miedo, incertidumbre y duda"). El hilo común de estos factores emocionales y basados en el miedo afectan a los operadores en el mercado de las criptomonedas (y en otros mercados también).

    El miedo a perder el tren puede provocar una mala toma de decisiones por parte del inversor

    FOMO hace referencia al impulso que muchos sienten por quedarse fuera, en este caso, de una compra o inversión. Y esto es algo que está ocurriendo con las criptomonedas. Ese miedo a perder el tren puede provocar una mala toma de decisiones por parte del inversor. Provoca que el inversor entre a destiempo en los mercados porque ve el precio subir y subir, y entonces comienza a perseguirlo. Es algo que nunca debe hacerse, pero cuando la emoción se apodera de la razón incluso los errores más infantiles aparecen como por arte de magia.

    Las personas que se dejan llevar por el FOMO menosprecian los remordimientos de tomar una decisión equivocada. Este concepto, extrapolado a otros comportamientos o situaciones, provoca que, por ejemplo, veamos del tirón una serie en una plataforma televisiva para no perdernos en las conversaciones a la hora de comentarla, que vayamos al restaurante de moda para subir nuestra opinión a Tripadvisor, o que queramos ser los primeros en hacernos con ese nuevo gadget.

    FUD es una práctica poco ética, vinculada a la posverdad y las fake news

    En cambio, FUD, que podría definirse como la cara opuesta al FOMO, sucede cuando se vierten informaciones controvertidas que siembran temor a la hora de invertir, no sólo en mercados tradicionales, sino en el ámbito de las criptomonedas. Algo que se puede observar en la película 'Mary Poppins', cuando el pequeño Michael reclama sus dos peniques al banco y el resto de clientes lo escuchan. Su insistente reclamación hace creer a los otros clientes que el banco ha quebrado y se niega a devolverles sus ahorros. Es un claro ejemplo de cómo el miedo, la incertidumbre y la duda por no recuperar sus ahorros hacen que todos los clientes reclamen la devolución de su dinero.

    FUD es una práctica poco ética, vinculada a la posverdad y las fake news, y que en la actualidad se utiliza, por ejemplo, en el marketing y en la política. La primera vez que se define este término fue en 1970, cuando Gene Amdahl abandonó IBM para montar Amdahi Corp y hacerles la competencia. En ese momento, los vendedores de IBM se dedicaron a infundir miedo, incertidumbre y duda sobre los clientes que podían tener en mente consumir productos de Amdahi Corp.


El bitcoin roza el temido cruce de la muerte que amenaza con agravar el crash de las criptomonedas

 

El bitcoin roza el temido cruce de la muerte que amenaza con agravar el crash de las criptomonedas

  • En 2018, el cruce de la muerte supuso para el bitcoin una caída adicional del 54%
  • El bitcoin acumula una caída de más del 40% desde sus máximos anuales

  • Foto de varios bitcoin. Foto de Alamy

    Todo lo que sube tiene que bajar. Esta frase que se le atribuye al célebre físico y matemático Isaac Newton es una realidad en el mercado de las criptomonedas, donde el bitcoin se deja cerca de un 40% desde sus máximos anuales. La drástica corrección de las últimas semanas está acercando al bitcoin al temido cruce de la muerte o cruz de la muerte (death cross), un patrón usado en el análisis técnico que anticipa mayores caídas en la cotización con una tasa de error muy baja.

    La drástica corrección del bitcoin está afectando a la tendencia que se calcula con las medias móviles, indicadores utilizados en el análisis técnico para intentar prever movimientos futuros. Ahora mismo y como se puede ver en el gráfico, la cotización media de la divisa digital de los últimos 50 días está a punto de cruzar la cotización media de las últimas 200 jornadas, lo que se conoce por los especialistas como el cruce de la muerte y anticipa más presión bajista para el bitcoin.

    El cruce de la muerte está a la vuelta de la esquina

    Una gran parte de la inversión financiera depende de componentes psicológicos que el análisis técnico intenta descifrar a través de figuras chartistas que dan forma visible al comportamiento de los inversores en determinados escenarios. Las resistencias o los soportes suelen ser las herramientas más utilizadas, pero existen otras muchas figuras como el cruce de la muerte comentado o el cruce dorado, que es la figura opuesta y predice un mercado más alcista.

    "Las últimas informaciones sugieren que el bitcoin pronto podría caer hasta los 20.000 dólares si atendemos al cruce bajista que se avecina en las medias móviles diarias de 50 y 200", asegura Stephen Kelso, jefe de mercados de la firma ITI Capital, en una información recogida por Yahoo Finance. El elevado peso e influencia del bitcoin amenaza con arrastrar al resto de criptos en la caída, pese a que muchas de ellas no están cerca de su propia 'cruce de la muerte', como ethereum, por ejemplo.

    Otros cruces de la muerte

    Los ejemplos muestran que el cruce de la muerte es una figura que aparece con cierto retraso, es decir, que se forma cuando ya se ha producido una gran parte del descenso, como se puede ver en el gráfico del bitcoin. Normalmente, los inversores de largo plazo no deberían entrar en pánico si detectan el cruce de la muerte en los gráficos, pero sí es una señal a la que hay que prestar más atención y quizás preparar la cartera para posicionarse ante una variedad de resultados imprevistos.

    En el pasado, esta pauta ha mostrado su efecto pese a que se ha producido cuando el mercado bajista ya estaba en marcha. Durante el mercado alcista en el que bitcoin tocó el techo en 19.891 dólares el 17 de diciembre de 2017, el cruce de la muerte se confirmó el 30 de marzo de 2018. Para entonces, el bitcoin ya había corregido más del 65% desde el máximo histórico de entonces.

    Desde ese momento, la ventas continuaron y el fondo o suelo del mercado bajista se formó en los 3.128 dólares el 15 de diciembre de 2018. Esto supuso una caída adicional de alrededor del 54% desde el cruce de la muerte y una corrección total del 84% desde el máximo histórico.

    La situación para el bitcoin a corto plazo es un tanto comprometida. El bitcoin se enfrenta cada semana a las críticas y las amenazas (regulatorias) de banca central, economistas de prestigio y otras instituciones financieras, que ven en las criptodivisas un activo especulativo, sin valor intrínseco y ligado a las actividades ilegales. Entre las buenas noticias de los últimos días se encuentra que El Salvador ha denominado al bitcoin como moneda de curso legal dentro del país, sin embargo existen muchas dudas sobre la ejecución de este plan. El país ha pedido ayuda técnica para implementar el uso del bitcoin sin demasiado éxito.

    El Banco Mundial ha asegurado que no puede apoyar a El Salvador para la aplicación del sistema bitcoin como moneda de curso legal por razones de transparencia, según una declaración por escrito. El ministro de Hacienda salvadoreño anunció este miércoles en una rueda de prensa que el Gobierno de El Salvador solicitaba asistencia técnica al Banco Mundial (BM) para la elaboración de un reglamento que sería el complemento de la Ley Bitcoin, aprobada la semana pasada por el Parlamento.

    En el texto compartido vía correo electrónico, el Banco Mundial asegura que "estamos comprometidos a ayudar a El Salvador de diversas maneras, incluso en transparencia cambiaria y procesos regulatorios".

    Sin embargo, señala, "si bien el gobierno se acercó a nosotros para pedir asistencia sobre el bitcoin, no es algo que el Banco Mundial pueda apoyar dadas las deficiencias ambientales y de transparencia".

    En la jornada de este viernes, el bitcoin se deja alrededor de un 4% y cae por debajo de los 38.000 dólares. Además, ahora llega el fin de semana, unos días temidos por la criptodivisa, puesto que algunas de las grandes caídas en la cotización se han producido precisamente durante estos días en los que el volumen de negociación suele ser algo más reducido. El bitcoin, a diferencia de las divisas fiduciarias (dólar, euro...) sigue cotizando durante el sábado y domingo. El cruce de la muerte está a la vuelta de su esquina y su impacto sobre el precio se podrá observar en los próximos días y semanas.

    forum10WhatsAppFacebookTwitterlinkedin